Nuestra historia

Dos personas, una cocina y un snack que tenía que ser bueno

Fidmi nació en Medellín porque el snack que Liliana Castro quería todavía no existía.

Lili y Marco, fundadores de Fidmi

Cómo empezó

La primera fue de spirulina

Lili, Liliana Castro, nuestra fundadora, buscaba algo para comer entre comidas que alimentara de verdad y que diera gusto comerse. Hace seis años, mientras lidiaba con sus propios problemas de salud, no lo encontró en ningún estante. Así que ella y Marco, su esposo, armaron la primera bolita de proteína con spirulina en su cocina.

Entró a la carta de un restaurante de Medellín. La gente preguntaba dónde la podía comprar. Esa pregunta se volvió Fidmi.

Qué lleva

Una lista que se lee en el pasillo del supermercado

Sin aditivos artificiales. Sin conservantes. Sin lácteos, sin gluten, nada de origen animal. Queda fruta, frutos secos, semillas y superalimentos: proteína vegetal y fibra, y nada que necesite un químico para pronunciarlo.

Doypack Maca y Arándanos de Fidmi

El que hay que comprar

Seis bolitas en un doypack que se vuelve a cerrar

Una porción son dos bolitas: lo justo para llegar a la siguiente comida sin sentirte pesado. El doypack de 108 g trae seis, en un empaque que se abre y se cierra, así que un doypack te cubre la semana y no solo un antojo.

Es el tamaño al que llegamos haciéndolas para gente que entrena, que enseña, que pasa el día de pie. Por caja sale más barato que uno por uno.

Quién las hace

Ya no son solo ellos dos

Un equipo pequeño en Medellín hace, empaca y despacha cada pedido, y viaja con la marca a ferias a los dos lados de la frontera.

foto bodega
foto camion
El equipo de Fidmi en una feria

Para dónde vamos

Seis años, siete sabores y una frontera

Todo sigue saliendo de la misma cocina en Medellín, hecho a mano por la misma gente. Y ahora también va camino a los estantes de Estados Unidos.

Ver los sabores